¿Necesitamos motivación para estudiar?

Michael Jackson decía que para mejorar el mundo siempre debemos empezar por la persona que vemos en el espejo.
No hay atajos y no hay forma de lograr que otros hagan tu trabajo. Con la motivación pasa igual, pero no del todo.

Los estudios deben tener un motivo, una razón para llevarse a cabo. F.A. Hayek decía que todos los placeres que existen se pueden satisfacer menos uno: el aprendizaje deliberado.

Deliberado es algo que se hace de forma voluntaria e intencionada después de haberlo pensado. ¿Cómo hemos llegado a la conclusión de que debemos estudiar lo que estudiamos?

Como dice Jordan Peterson el martirizarnos pensado que debemos hacer algo sí o sí quedó demostrado con la caída de la URSS que no funciona. Con nuestra mente pasa igual: debemos persuadirnos de que vamos por el buen camino.

Stephen Covey dice sobre el trabajo duro que es buena idea. Si y solo si ponemos la escalera en la pared adecuada. Si te equivocas con tus fines y tus prioridades se cae todo el castillo de naipes.

El caminante no hay camino, se hace camino al andar de Antonio Machado está muy bien para dejar de usar la escalera cuando ya hemos visto que no prosperaremos. Y siempre teniendo un fin en mente.

Pasando a la victoria pública, a pensar ganar-ganar y sinergizar entendiendo para luego ser entendido debemos pensar en lo proactivos que debemos ser para no caer en el efecto rebaño o efecto manada de los círculos viciosos o viciados.

Y lo más relevente: afilar la sierra. Renegociar creencias y reescribir nuestro guión cuando las circunstancias cambian de verdad. Porque solo así podemos prosperar y volver a ser motores del cambio. Y organizarse con eficacia, como dice David Allen.

Necesitamos persuadirnos. Decirle a nuestra mente que hay más ventajas que beneficios. Investigar esos beneficios que voy adelantando: autodisciplina, demostrar unas habilidades (repito “unas”), ser capaz de aprender otras cosas más rápido, no ser arrogante cuando te toque volver a empezar de 0 cuando estés en el mercado laboral y reconciliarnos con esa parte del cerebro que solo quiere quemarlo todo y abandonar.

Miles de personas abandonaron la universidad. Y les fue bien. Si suponemos que la humildad es importante debemos seguir adelante. Recordando las bondades del estudio. Y ser agradecidos. Así todos los mecanismos fisiológicos habidos y por haber jugarán a nuestro favor.

Adrián Sánchez Rodríguez

Soy freelance (autónomo), investigador en el Grupo de Investigación BISITE y estudiante de Economía en la USAL. Este blog trata temas que van desde la productividad (núcleo de mi proyecto) hasta reflexiones misceláneas. En breves tendréis a vuestra disposición contenido exclusivo para patronos, en https://www.patreon.com/adrisanchez

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Cerrar menú