Mentores: Multinivel o pirámide

Antes de entrar en la Facultad me planteaba lo siguiente: ¿por qué un profesor de universidad cobra más que un entrenador de piragüismo? Y no solo me importaba la cifra, también me importaba saber si podría hacer carrera como entrenador o no. Me importaba el estatus: veía al entrenador de David Cal (cinco veces medallista) o a Miguel García (que fue profesor mío) y veía que el caché social importa; e importa mucho dónde tengas éxito. Los sistemas de incentivos importan y mucho.

Algunos “jefes” se creen con derecho a mirar por encima del hombro y creer que por ser “catedrático” o “titular” tienen derecho a todo. O, simplemente, derecho a sentar cátedra.

Lo bueno de tener mentores es que puedes acabar siendo tú su mentor en ciertos temas. Porque no siempre vamos a saber más que otro en un área o campo. A veces sabremos más que esa persona que empieza siendo nuestro mentor o a veces es al revés.

Tener “niveles de carrera” en una organización difiere de las pirámides jerárquicas en si hay incentivos alineados o no. El problema de la formación muchas veces es la falta de incentivos alineados, de reparto de los beneficios o de los rendimientos. Sí, cobrar más si progresas en tu carrera te disuade de abandonar la organización. Y no renegociar en esa dirección es peligroso.

El buenismo de pensar que alguien hace algo de forma voluntaria y por tiempo indefinido es peligroso. Puede trabajar gratis durante un trimestre, como hizo Robert Kiyosaki de joven, si y solo si lo haces para aprender. Porque valoras el tiempo de esa persona a la que o pagas o estarías dispuesto a pagar.

Los multiniveles para empresarios, como Lyconet, acaban generando irremediablemente Escuelas de Negocio. Hasta pueden invertir en ti si demuestras que has trabajado de forma excelente y mereces que se invierta en ti. ¿Es posible tener tu escuela de negocios sin gastar millonadas? Sí y ser alumno sin enormes desembolsos también.

Uno acaba teniendo incentivos a dar clases peripatéticas. Como Aristóteles, pero para ir a hacer visitas a clientes o coger el bus. Las lecciones, en vez de ser “tutorías” acaban siendo explicaciones de modelos de negocio o lecciones estilo “Semana Laboral de 4 Horas”. Quedas incentivado para aprovechar el tiempo y formar a los profesionales del mañana y que empoderen al pequeño comercio.

Los multiniveles para empresarios (ojo, los hay que son para quien no es empresario) padecen las externalidades negativas de los negocios que sí son piramidales. Esos es los que los incentivos están mal alineados. O estaban bien alineados y ya no tanto, como es el caso de Amazon. Tenían opciones sobre acciones en función del crecimiento de la compañía y las quitaron para muchos de sus trabajadores. Es cierto que, a cambio, aumentaron salarios. Pero lo de alinear incentivos es complejo y, a mi modo de ver, iban bien encaminados.

Es el problema de las corporaciones gigantes: acaban viviendo de nuevos inversores. Que son los que acaban pagando la fiesta. Prometer que con un MBA va a ser directivo empezando desde 0 por la izquierda (sin haber olido el mercado laboral) es probablemente estafar al personal. Eso o dejar que entren 200 o 300 para que acaben teniendo éxito los 3 o 4 que se sabe, más o menos ex ante, que pueden tener más potencial.

Es cierto que llamar estafa a esquemas como el de las Pensiones de reparto o corporaciones como General Electric o bancos como el Santander es demasiado fácil. Y difícil de demostrar. Lo que sí es más sencillo de demostrar es si hay una buena alineación de incentivos o no; se despeja la duda preguntando: ¿si la empresa crece y le va bien; a quién beneficia? De ahí que ser accionista y que el objetivo de la empresa sea maximizar el valor del accionista sea la clave de los negocios del futuro.

Todo en la vida acaba siendo un multinivel. Saber más probablemente implique mandar más. Tener la Xerotonina a tope es necesario para muchos que son muy listos o, al menos, se lo creen. Por eso sacan a pasear los “CEO”, “director general”, y demás cargos que sirven para dar una sensación de autoridad vana. Sin liderazgo. Ah y la Xerotonina corrompe; y más si no se acompaña de Oxitocina.

En resumen: se puede ser un líder sin cargo estando en la base de una pirámide y ascender. O estar en un multinivel con forma de arbolito donde lo de ser líder sin cargo en necesario porque no puede nadie ser siempre “jefe”.

O pensar como un arbolito, como un Elm. Y ver el bosque de personas que quieren luchar por su libertad financiera contigo, con sus ramitas y siendo ellos los conectores. No los mandatarios omnipotentes y omniscientes. Las organizaciones sanas necesitan sistemas de repartos de incentivos sanos, que valoren al que trabaja. No por premios sino por tener las reglas de juego claras desde el principio.

Adrián Sánchez Rodríguez

Soy freelance (autónomo), investigador en el Grupo de Investigación BISITE y estudiante de Economía en la USAL. Este blog trata temas que van desde la productividad (núcleo de mi proyecto) hasta reflexiones misceláneas. En breves tendréis a vuestra disposición contenido exclusivo para patronos, en https://www.patreon.com/adrisanchez

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