De enchufado a conectado

Pocas citas de un español me parecen más sublimes que “es un enchufado”. Nos cuesta pensar en el tema de forma profunda. ¿Qué es realmente ser un enchufado? Para mí, un enchufado es un incompetente con una red frágil (que se ha trabajado otro, padre, tío o padrino) que no sobrevive fuera de dicha red (si lo despiden, si se va a otro país o si quiere cambiar de sector de actividad). El mérito es condición necesaria y no suficiente. Por eso veo muy claro que mi deber como estudiante de cuarto de Economía es ser competente y, a mayores, con personas y facilitar conexiones… a quien lo merece.

Y tú, ¿quieres ser un enchufado? ¿O quieres crear una red de contactos internacional para poder sobrevivir en cualquier parte del mundo? Tal vez quieras vivir siempre en España, ¿tienes contactos en la otra punta del país? ¿Los has trabajado o los trabajan por ti? Si los trabajan por ti (Papá, Mamá o algún Padrino), ¿qué estás haciendo para que la red sea más robusta y aguante cuando pierdas el equilibrio o el trabajo? Que tu padre o un amigo o un contacto “tocho” te saque las castañas del fuego no implica seguridad. Implica que tienes que mover el culo y ya.

En los meses previos al inicio de mis estudios lo vi muy claro: hay que conocer a los mejores del sector, a los mejores economistas y a los mejores empresarios. Y empecé fuerte, empecé conociendo algunos de los economistas que todo estudiante de Economía en España querría conocer; y de repente bajé el ritmo. Dejé de darle importancia porque, por desgracia, me bloqueé.

Mi bloqueo se explica porque me convencí de algo cierto pero limitante: la prioridad es estudiar y terminar la carrera. Es cierto que leer, escribir e intervenir en clases da tranquilidad, ayuda a dormir por las noches. En terminología Google es un “roofshot”, apuntar a salvar la situación, pero hay poco salseo en escribir sobre cómo los directivos se cubren con jubilaciones millonarias. Así que me puse a investigar más a fondo. Quería mi moonshot, apuntar a las estrellas.

Este verano, gracias a una oportunidad para hacer unas prácticas excelentes, llegué a una conclusión clave: si en vez de estar echufado conectas como en LinkedIn tienes la vida asegurada por una red. Tener esos contactos solo te abre puertas, solo te permite mandar ese correo o exponer tu proyecto. Y el contacto te puede cerrar puertas si haces las cosas mal. He trabajado esa red con horas de voluntariado; y con intercambios de valor mútuamente beneficiosos. Hay un ingrediente clave en toda la receta: que no te tilden de “cuñado enchufador” así que… ¿Cuál es el límite?

¿Qué diferencia a un enchufado de una persona que conecta con un empleador? Lo veo claro: su capacidad de ser resolutivo y aportar valor. En las organizaciones hay muchos problemas, algunos potencialmente irresolubles o que tú no debes ni pensar en resolver (por muy tentador que sea) pero sí hay problemas que o los resuelves o eres un problema más. Y de nada sirve apagar fuegos si no se aporta valor a escala nachovidaliana.

Cada cuatrimestre organizo un evento sobre finanzas. Y debates, y congresos y plenos y clases. Ah y cafés, claro. Lo vengo haciendo desde primero de carrera; ya van 6 eventos organizados y camino del séptimo. ¿Lo he conseguido por enchufe? No, el punto es que hacía todo lo posible por aportar un gran valor a quien venía. Eso y, muy importante, no conseguía ni consigo que vengan profesionales de reconocido prestigio siendo hijo de papá y mamá sino siendo consciente de la importancia de una red de contactos. Teniendo en mente a Lázaro de Tormes, mejorando la situación económico-social con honestidad y profesionalidad.

Sinceramente, no tengo nada que ocultar. Estoy en una red de profesionales a nivel mundial llamada Lyconet. He estado en Students For Liberty, con presencia en todos los continentes también y ahora estoy en Alumni For Liberty y otros foros liberales. He pertenecido a casi todas las organizaciones que he podido (o que mi limitado tiempo me ha dejado), he fundado varias y… Llegó un momento en que no quería saber nada de ninguna red, quería sacarme la carrera y después ya se vería. Grave error.

En todo esto hay varias varias verdades potencialmente incómodas. La primera es que un título es cada año menos valioso y cada año más necesario. Como un pasaporte, cuantos más seamos más nos pueden engañar. Por eso es necesario (que no te estafen) pero no vale porque valor y escasez son hermanas. Y los títulos cada vez son menos escasos.

La verdad potencialmente incómoda número dos es que simultanear ocio y creación de red de contactos no son incompatibles. Lo tercero es que tenemos miedo a hablar de negocios, especialmente en entornos donde asociamos placer a las risas derivadas de asuntos banales. La cuarta y más divertida es que si reseteas tu mente y decides ir a contracorriente tendrás ventaja frente al resto, frente a quien se queda agazapado en el tiesto. Podrás nadar en un océano azul.

Hacer networking no es recoger tarjetas, no es tener el contacto de alguien mega importante ni es conocer a los más fabulosos. Hacer networking es detectar las necesidades de la persona con la que quieres trabajar y aportarle valor para recibir input a cambio. A veces hay transparencia en la transacción, a veces ésta es sospechosa. Hacer networking es como hacer malabares con antorchas: espectacular y peligroso.

Los contactos pueden perderse y todos nos podemos sentir utilizados. Por eso el salseo que hay en este mundillo es tan brutalmente excitante. Es el mundo perfecto para disfrutar conectando con personas (más allá de solo conocerse; los contactos se “trabajan”). Conectar con personas no implica presentarse con un cargo o diciendo que eres de nosedonde, es verdad que hay ocasiones en las que decir quién eres importa. Pero tú no eres un cargo; eres una persona que debe aspirar a ser un líder sin cargo. Siendo excelente en tu día a día.

Después de entender la importancia de un network, de una red de contactos y de un crecimiento exponencial retroalimentado por un trabajo excelente he llegado a una conclusión: quiero crear un club privado y ser muy cauto con a quién damos acceso. No en función de una clase social ni un caché (a mi edad y dado el origen de mi familia no tengo ni lo uno ni lo otro) sino en función de la mentalidad del personal y un compromiso monetario. Porque lo que no se paga no se valora.

Daré más detalles sobre el desarrollo del proyecto. De momento solo puedo decir que se llamará Outhead Club y que, en principio, será para estudiantes y profesionales de Economía y Empresa. Habla conmigo para saber más detalles, que comentaré en futuras publicaciones.

Adrián Sánchez Rodríguez

Soy freelance (autónomo), investigador en el Grupo de Investigación BISITE y estudiante de Economía en la USAL. Este blog trata temas que van desde la productividad (núcleo de mi proyecto) hasta reflexiones misceláneas. En breves tendréis a vuestra disposición contenido exclusivo para patronos, en https://www.patreon.com/adrisanchez

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