LIDERAZGO PARA UN NUEVO PANORAMA POLÍTICO Y CORPORATIVO

En España ha arraigado el “político=malo” y para cambiar eso hace falta liderazgo. Del tipo: “si va bien reparto méritos a mis compañeros de partido o de coalición y si va mal asumo la responsabilidad”.

Hace falta buenos políticos: bien formados, que quieran gobernar para lograr generar prosperidad. No repartir la tarta para perpetuarse en el poder.  Necesitamos líderes que transmitan y que conozcan el mundo empresarial. Escuchando, siempre escuchando. Como hacía el padre de Mandela: dejando que hablaran las demás personas, siendo él siempre el último.

Es necesario que haya políticos: siempre los ha habido y siempre los habrá.

Ahora bien, ¿Cómo nos podemos preparar a quien lo desee para ser buen político? Necesitamos hombres y mujeres; ancianos y jóvenes.

Aunque solo sea el 1% de la población menor de 30 años, alguno querrá ser un excelente político, ¿no?  ¿Se diferencia en la práctica el poder del presidente del gobierno del poder del presidente de Iberdrola, Telefónica o Banco de Santander? También necesitamos buenos directores de corporaciones, que son casi Estados; o sin el casi.

  España ha llegado a tener personas que recibieron el Premio Nobel, empresarios como Amancio Ortega, selecciones deportivas campeonas del mundo, tenemos a Rafa Nadal. ¿Y por qué no hay buenos políticos? Mucho MBA, máster de ejecutivos (executives, que es más rimbombante) y mucha dirección de empresa… ¡Y nos seguimos quejando a tope de los políticos! Alucinante.

Probablemente pensemos en una respuesta a la pregunta, ¿qué político me representa mejor? Yo pienso: ¿qué habremos hecho para merecer los políticos que tenemos? ¿Qué podemos hacer para remediarlo? La respuesta empieza mirándonos en el espejo.

He sido y soy representante estudiantil. No deja de ser política, política universitaria. Creo que es muy interesante pensar en cómo lograr más prosperidad, para estudiantes, profesores, personal de administración y servicios. No por representar a los estudiantes debo limitar mi deseo de expandir esa prosperidad al resto de agentes. ¿Por qué no pasa con los partidos políticos?

Emociona, apasiona y merece la pena dedicar tiempo a formarse en temas políticos.  Veo a Kennedy, a Gorbachov, a Mandela y a Unamuno como personas con una visión apasionante: modelos a seguir porque tomaron acción. No se marcaron ni un Nietzsche ni un “te enseño a ser millonario sin yo serlo”. Necesitamos buenos romanos entre los griegos.

Sí, Ron Paul es buen ejemplo de romano entre los griegos. Predica que compremos oro, comprando él oro. Fue un líder: creó seguidores en todo el mundo. Students for Liberty nació gracias a él. Reavivó una llama que existía desde inicios del siglo XIX. Ahora más que nunca toca recordar a Dante:

“Los confines más oscuros del infierno están reservados para aquéllos que deciden mantenerse neutrales en tiempos de crisis moral”.

Sí, la crisis no es ni va a ser económica. Es y va a ser moral. Y de identidad.

  España y EEUU tienen algo en común: ambos tenemos un símbolo de libertad con nombre de mujer. La estatua de la Libertad de Nueva York en Estados Unidos y Mariana Pineda. Federico García Lorca, mostrando una actitud claramente liberal, escribió su famosa obra sobre esta defensora de la libertad. Que, además murió de forma similar a él. Sí, solo falta repensar y recordar un poco nuestros valores. Venimos de la Pepa y a la Pepa se volverá.

En Salamanca, dos autores de prestigio internacional dijeron lo que hoy son las bases de nuestra sociedad:

Si los bienes se poseyeran en común serían los hombres malvados e incluso los avaros y ladrones quienes más se beneficiarían. Sacarían más y pondrían menos en el granero de la comunidad.

Francisco de Vitoria

En este momento crítico del dolor de España, sé que tengo que seguir a los soldados. Son los únicos que nos devolverán el orden. Saben lo que significa la disciplina y saben cómo imponerla. No, no me he convertido en un derechista. No haga usted caso de lo que dice la gente. No he traicionado la causa de la libertad. Pero es que, por ahora, es totalmente esencial que el orden sea restaurado. Pero cualquier día me levantaré —pronto— y me lanzaré a la lucha por la libertad, yo solo. No, no soy fascista ni bolchevique; soy un solitario.

Miguel de Unamuno a Kazantzakis

Sinceramente, siento que estamos en un momento muy similar. No hay soldados, pero sí mensajes igualmente hirientes. Hay ganas de destruir gran parte de los derechos y libertades logradas.

El statu quo es no hablar de temas profundos, de las raíces y de los fundamentos de nuestro país. Por miedo o “porque es lo que hay”.

Por experiencia como profesional puedo decir que España necesita menos “bienes puestos en común” y más jóvenes que se levanten por la mañana con ganas de devolver la juventud a las milenarias calles españolas. Debemos volver a saltar de la cama, atraer inversión y talento. Y votar, para que los que no lo merecen den un paso (o más) atrás.

¡Mirémonos en el espejo y pensemos en la España que podemos construir! Cooperando, colaborando, respetando y con autodisciplina.

Sí, hoy sigue habiendo jóvenes. Lo que escasea es la juventud.

Lo que sobra es renegación, resignación, destinos fatalistas, palabrerías, discursos vanos, líderes que esquilman empresas y gobiernos. Da igual que sean líderes de lo público o de lo privado: pueden saquear, robar y destruir la sociedad desde un despacho de un rascacielos o desde un escaño. Unos sacrifican a las personas por los balances y otros por los cargos; ¿Cuál es la diferencia?

  El problema es que hay mucho griego, poco romano y demasiado mercenario con corona de Burguer King. En serio, el poder es como el respeto: no debe comprarse, debe ganarse. Y un político excelente que “pierde” las elecciones y se gana el corazón de millones estará más cerca de victorias futura. Victorias merecidas.

No ganará el voto de la mayoría de los votantes españoles, pero puede que un coreano, un mejicano y un neozelandés tengan a ese “perdedor” como referente. Puede que llegue a dar discursos que emocionen a todo el universo.

  ¿Cómo debería ser un buen político? Además de atributos básicos como la honradez, la sensatez, la cercanía, la capacidad de escucha activa y la honestidad debe tener visión empresarial, debe tener una visión económica y debería haber sido profesional. No es necesario que sea empresario, ni que tenga un sueño. Pero sí que tenga una visión global, más allá de que su sueño sea ganar la profesión de “político de carrera”. 

¿Mi sueño? Que España se convierta en una nación líder, de líderes que lo sean independientemente de su cargo. Que asumamos nuestro rol como potencia central mundial, dinamizando la economía internacional, facilitando el comercio, la inserción laboral de europeos, asiático, americanos y otros países. Tanto en empresas españolas como en empresas extranjeras. Y que creemos, hagamos crecer y atraigamos empresas. Así aseguraremos la paz. En esencia: que España sea un jardín de prosperidad.

“Tirar el anillo”, como Frodo, aunque te intente corromper el poder.

Nuestras capacidades son limitadas, por eso debemos reconocerlo.

No pasa nada por asumir que no vamos a combatir todos los problemas del mundo, vamos a combatir los que se encuentren dentro de nuestras competencias, que no es poco. Queremos prosperidad, oportunidades y facilidad para hacer negocios. O ausencia de trabas para tener la opción de ser autónomos.

Imagine España como un lugar donde los empleadores no tuviéramos que temer hacer la propuesta de ser autónomo. En serio, ahora si hablas de la palabra “autónomo” parece que quieres explotar, sacar el látigo o algo así. ¡Si debería ser lo mejor para las partes que quieran cooperar! Claro, es lo que pasa cuando te conviertes en un infierno fiscal, que ya no sabes ni cómo saquear. No hace falta pasar a ser un paraíso, pero tampoco es difícil subir por las escaleras hacia la luz. Hacia la creación de buen empleo.

Tus sueldos, tus sillones o tus coches oficiales son para tu cargo. No para ti. Nos pasa, a veces, como con el ego: solo representamos al Estado, no somos el Estado. Puedes tener una corporación en vez de Estado. Hay malos políticos, malos directivos, malos líderes y políticos excelentes, directivos geniales y líderes que apasionan. Los hay que se ponen medallas cuando todo va bien pero no dan la cara si va mal. O cobran indemnizaciones millonarias.      

Adrián Sánchez Rodríguez

Soy freelance (autónomo), investigador en el Grupo de Investigación BISITE y estudiante de Economía en la USAL. Este blog trata temas que van desde la productividad (núcleo de mi proyecto) hasta reflexiones misceláneas. En breves tendréis a vuestra disposición contenido exclusivo para patronos, en https://www.patreon.com/adrisanchez

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