Debate sobre prácticas en empresas, internships. Mi opinión como estudiante y empresario.

El debate que se inició hace unos meses en torno a las prácticas en empresa y a sus condiciones está lejos de tener un claro ganador. Es tan complejo que es muy difícil tener una opinión propia clara y sin dudas. Pocos temas hay hoy en día donde haya un grado de complejidad tan alto, motivo por el cual considero que lo mejor es reflexionar de forma sosegada y con ánimo de profundizar en la raíz del problema.

Al igual que con el pago de la matrícula y la estancia durante el curso poder hacer en buenas condiciones las prácticas depende de muchos factores. Depende de si se hacen en el lugar de residencia, si son o no remuneradas y las expectativas que se tengan a futuro. Cada caso es cada caso, tanto que tener una opinión general sea tan complicado.

¿Se deberían pagar las prácticas? Depende del tipo de prácticas, de si se sustituye a un trabajador o no y de otros factores. Hay casos en los que los estudiantes en prácticas sustituyen a un trabajador que está disfrutando de sus vacaciones. ¿Es ético? ¿Correcto? Las partes, el estudiante y el empleador, deben hablar y acordar. Poniendo todo por escrito, por muy extraño que parezca o por mucho que te quieras fiar. Verba volant scripta manent. Lo escrito permanece, las palabras se las lleva el viento.

Hay un factor importante que a menudo se olvida: el poder de negociación. No siempre se llega a acuerdos de buena fe y, aun llegando, hay que cumplirlos. Porque pasar de las musas al teatro nunca fue fácil y, claramente, es más fácil romper un acuerdo de palabra que un acuerdo escrito. La universidad, las escuelas de negocios y otros centros formativos tienen un papel muy importante. No solo administrativo, también hay detalles “prescindibles” que marcan la calidad.

El diablo está en los detalles: si tuvieras que elegir entre no cobrar y tener unas prácticas de calidad y cobrar sin tener prácticas de calidad… Hay detalles que desequilibran la balanza y, como siría Aristóteles, in media virtus. Iría un paso más allá: la virtud está en dejar claras las condiciones y las expectativas de las partes implicadas.

Las expectativas juegan un papel clave cuando se tratan los términos de las prácticas en empresa. Todos, en mayor o menor medida, tenemos una idea de cómo serían las internships ideales y qué podemos esperar de las prácticas que se han planeado. Tener bajas expectativas puede hacer que no saltemos de la cama con ganas de aprender y tener unas expectativas demasiado elevadas puede ser síntoma de no haber observado el panorama de forma realista. Sea como sea es importante hablar claro y detallar las condiciones.

Hay muchos agentes implicados: las facultades, las universidades (que, en ocasiones, tienen departamentos independientes, no necesariamente bien coordinados), los legisladores, los sindicatos, los representantes de estudiantes, los defensores del universitario, etc. Así que, como resulta evidente, puede darse en caso de que la casa quede sin barrer, que cada uno espere que el otro solvente el problema. Y la realidad es que todos los agentes tienen responsabilidades en el asunto, pero no todos quieren implicarse.

Para las universidades es tremendamente difícil conseguir que haya empresas dispuestas a acoger estudiantes en prácticas; más aún que ese acuerdo sea recurrente y que se renueve cada año. Es posible que una empresa quiera crecer rápido y tenga ganas de incorporar a personas de prácticas hoy pero no puede comprometerse a más años. Hay una imagen más global y más compleja.

La universidad y los órganos que la componen tienen intereses distintos a los del alumno. Los recursos casi nunca son suficientes y muchos procedimientos dejan mucho que desear. Aun así, si los estudiantes pagamos a la universidad los créditos correspondientes así que tenemos derecho a que nos atiendan lo mejor posible.

Para acabar, quiero hablar sobre el conflicto entre cumplimiento y calidad. Cuando se llega a un acuerdo para hacer unas prácticas hay que cumplir lo pactado. Pero no es lo mismo cumplir para pasar el trámite que cumplir para aportar valor a la empresa de forma extraordinaria. Todos tenemos la tentación de bajar el listón y de aspirar a la mediocridad; motivo por el cual hay que tener claro que la motivación es como las duchas: no vale con una gran inmersión vez al mes.

No he entrado en muchos de los temas que rodean a las prácticas, iré trabajando en ello. Recogeré las opiniones y comentarios que me lleguen para ir robusteciendo mi opinión. Es un tema complejo, motivo por el cual quiero ir poco a poco porque; ¿cómo se come un elefante? Bocado a bocado.

Adrián Sánchez Rodríguez

Soy freelance (autónomo), investigador en el Grupo de Investigación BISITE y estudiante de Economía en la USAL. Este blog trata temas que van desde la productividad (núcleo de mi proyecto) hasta reflexiones misceláneas. En breves tendréis a vuestra disposición contenido exclusivo para patronos, en https://www.patreon.com/adrisanchez

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