Serpientes, perezosos y ratas (original)

Serpientes, perezosos y ratas (original)

Hace casi 3 años escribí esta entrada en mi blog de la USAL (Universidad de Salamanca) y ha tenido muy buena acogida años después! Sorprendido, volví a leer la entrada y he quedado anonadado con qué decía mi yo con 18 recién cumplidos!!

Mañana haré la versión 2.o, podréis leerla en este blog!

por sradrian en 30 SEPTIEMBRE, 2016 en Sin categoría

El primer día de clase nuestro profesor de Historia Económica hizo una analogía entre tres animales y los distintos agentes económicos que pueden actuar en una sociedad. Ponía el caso de los pingüinos en relación con quien se limita a hacer cábalas sin aportar información relevante. No fue algo demasiado controvertido en comparación con el caso de las ratas y de las serpientes.

Las serpientes cazan ratas. Una relación de depredación que se da en la naturaleza habitualmente. La analogía empresario-resto de los mortales, típica de una jungla hobbesiana, requiere una profundización pormenorizada para destacar tipos de ratas, tipos de serpientes e interacciones entre ellas. Al igual que hay empresarios y empresaurioshay serpientes que se defienden (serpiente de cascabel) y serpientes que atacan (serpiente cobra). La serpiente de cascabel, ligada al concepto de “don’t tread on me” (no me pises), representa lo que los libertarios entendemos como defensa. No te atacaré a menos que me ataques tú a mí. En relaciones sociales comerciamos, cooperamos y competimos sin necesidad de recurrir al veneno pero es necesario avisar que pedimos respeto y que se nos trate con cautela. No debemos olvidar que es más importante buscar la cooperación porque no vivimos ni de atacar ni de robar al prójimo.

Hay serpientes que atacan, que son depredadoras por naturaleza. Aquí entrarían los gobernantes y los empresaurios. En este caso no hay una tendencia hacia la cooperación y hacia el progreso a largo plazo sino una tremenda voracidad por cazar ratas. Los empresaurios y los gobernantes suelen cazar juntos o al menos cooperan entre ellos para cazar ratas. Su alimento favorito es el débil: el autónomo, el recién graduado, el jóven ágil y fuerte… Y para cazarlos se ponen de acuerdo mediante regulaciones que impiden que éstos se puedan defender. Eso sí, el gobernante ostenta el poder de atacar (obligar a detraer económicamente… ¿robar?) y de debilitar (impedir que las ratitas sin experiencia que pueden cobrar poco por voluntad propia se defiendan mediante la capitalización). Esto las hace mucho más peligrosas frente a empresaurios, los cuales se ven amenazados por serpientillas que van comiendo poco a poco.

Las ratas pueden huir o cazar a la serpiente. Al igual que en el caso de las serpientes, las ratas no son todas iguales. Hay ratas que muerden y hay otras que se limitan a huir. Ahora bien, para expresar una relación dialéctica entre buenos y malos es ideal decir que los malos (los empresarios así, en general) son las malvadas serpientes y las ratas son los pobrecillos altruistas y solidarios funcionarios y el resto del populacho. Pues resulta que hay ratas que se limitan a vivir tranquilamente (autónomos, jóvenes y demás) y son atacadas por las serpientes estatales que viven de la capacidad de envenenar; las ratitas corren, corren y corren porque lo único que quieren es una vida en paz y en libertad. Ahora bien, hay ratas (inspectores)  que muerden a las serpientes (empresarios en general) después de que ésta haya crecido lo suficiente para alimentar a la rata. No les sirven pequeñitas porque darían para poco y las ratas se morirían de hambre; necesitan serpientes gordas y fuertes para que estén bien alimentadas… tampoco pueden ser muy rápidas porque, si consiguen huir, se quedarán sin su alimento. La realidad es un poco distinta: la rata inspectora es lenta y gorda así que come fast food. Esta fast food les votará porque hay individuos que son así de inteligentes. En resumen, los “pequeños burgueses” desean que las ratas gubernamentales hagan caza mayor (empresaurios) y luego, como las ratas-perezoso necesitan comida rápidaacaban siendo devorados. Muy lógico todo.

Saliendo de la jungla y volviendo al mundo real se puede observar que los que intercambian libremente y los que hacen uso de su capacidad coercitiva son los que pueden hacer de nuestra sociedad un edén o una jungla. Se nos intenta enseñar que la vida es un juego de suma cero en la cual hay perdedores y vencedores; cuando no es así en muchos casos. En realidad, los que defienden al Estado como algo bueno necesitan que haya esta idea de depredación en nuestras mentes para después crear al espíritu salvador que todo lo arreglará. Nace así el Estado buenista y protector que tiene que proteger a la ratita de la serpiente porque de lo contrario la rata muere. Es como si vas por la calle, te parten las piernas y luego te ofrecen una operación para que vuelvan a ser funcionales. Además, no permite al joven capitalizarse para protegerse y dicen ser protectores cuando son unos perezosos cuando acuden a socorrer al animalito que ya ha sido asesinado. Es como si un león le dice a un puerco-espín: si me das tus púas yo te protegeré de las malvadas serpientes. Pues en la realidad pasa lo mismo con el excelente Salario Mínimo Interprofesional, las superprotectoras regulaciones hipertrofiadas y los agradables rejonazos fiscales. Lo más grotesco de todo es que luego te dan una contraprestación indirecta en forma de Seguridad Social. Ofrécele  a un pez globo Protección Social frente a ballenas a cambio de que no se pueda inflar. Y tú eres un tiburón. A ver qué te dice.

En la naturaleza también se dan relaciones de cooperación en las cuales los individuos se ven beneficiados. No todo es salir a cazar ni defenderse de la caza. Los animales también juegan, se reproducen y recolectan. En muchas ocasiones se tienen que cazar los unos a los otros pero no siempre es necesario. Los seres humanos no necesita cazar a otros seres humanos para sobrevivir. Por ello, nosotros que podemos moldear algunos ámbitos de la sociedad debemos buscar la cooperación y la competición basada en el respeto al compañero: Coopertición. La sociedad no debe ser una jungla, o al menos no debemos pretender que lo sea. Debemos generar círculos virtuosos pero haciendo sonar el cascabel y reiterando que estamos aquí. Que no nos pisen.

Adrián Sánchez Rodríguez

Soy freelance (autónomo), investigador en el Grupo de Investigación BISITE y estudiante de Economía en la USAL. Este blog trata temas que van desde la productividad (núcleo de mi proyecto) hasta reflexiones misceláneas. En breves tendréis a vuestra disposición contenido exclusivo para patronos, en https://www.patreon.com/adrisanchez

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